Empiezo preguntándome ¿qué puede tener de democrático y legítimo el movimiento estudiantil que tenemos hoy, cuando los dirigentes políticos de éste justifican el vandalismo y la violencia como mecanismo para alcanzar sus objetivos? En otrora se alcanzaron trascendentales triunfos, gracias a las titánicas luchas emprendidas, sería tapar el sol con un dedo si lo negáramos; no hay duda que el pensamiento crítico propio del universitario cambio sustancialmente el rumbo de muchas naciones y lo seguirá haciendo; pero los tiempos como las ideas cambian y los procederes evolucionan acercándose más al raciocinio y el análisis, esto con el fin de llegar a la objetividad; actos como los vividos últimamente en la Universidad Nacional (sedes Bogotá y Medellín), Universidad de Antioquía y la Universidad Tecnológica de Pereira, empañan y hacen desvanecer lentamente los éxitos de aquellos tiempos – que ya se están volviendo lejanos – apartando los objetivos para abrir paso al repudio general.
La política busca unificar criterios y canalizarlos para que éstos no evolucionen en forma destructiva, llegando finalmente y por medio de una negociación a que se convierta en un código general (no exento de críticas y reformas) para que las sociedades se alineen a él y se permita la sana convivencia. Me surge entonces una segunda inquietud respecto a los “líderes” del Movimiento Estudiantil en la UTP ¿son, desde su posición, hombres y mujeres que practican la política? y me respondo diciendo que NO, pues los hechos muestran otra cosa. Aspectos como los eternos discursos, en forma y fondo, para defender ideas reaccionarias; la intransigencia que se presenta por parte de ellos y sus seguidores cuando alguien no comparte su ideario filosófico; cuando atacan toda expresión pública que sea diferente a lo que piensan; cuando utilizando el temor inducido y la violencia sacan a docentes y alumnos de sus aulas; cuando atacando la infraestructura pública y privada, muestran su capacidad de hacer daño; son, todas éstas y muchas más, prácticas poco éticas y nada políticas. Lo que finalmente pone en tela de juicio la dirigencia y el mismo Movimiento Estudiantil en la UTP, que es un órgano político y que se deslegitima con las prácticas de quienes hoy lo lideran, motivando así la pérdida de adeptos y su condena a la desaparición.
Admito que hay fallas en el sistema en el que vivimos, pero dejemos ya la faceta de superhéroes y pongámonos la camiseta de humanos, negociemos los inconformismos, trancemos las dificultades y cedamos en pro de mejorar, eso si es verdaderamente un acto heroico que borraría la primera sílaba del título de éste artículo y cambiaría su contenido.
La política busca unificar criterios y canalizarlos para que éstos no evolucionen en forma destructiva, llegando finalmente y por medio de una negociación a que se convierta en un código general (no exento de críticas y reformas) para que las sociedades se alineen a él y se permita la sana convivencia. Me surge entonces una segunda inquietud respecto a los “líderes” del Movimiento Estudiantil en la UTP ¿son, desde su posición, hombres y mujeres que practican la política? y me respondo diciendo que NO, pues los hechos muestran otra cosa. Aspectos como los eternos discursos, en forma y fondo, para defender ideas reaccionarias; la intransigencia que se presenta por parte de ellos y sus seguidores cuando alguien no comparte su ideario filosófico; cuando atacan toda expresión pública que sea diferente a lo que piensan; cuando utilizando el temor inducido y la violencia sacan a docentes y alumnos de sus aulas; cuando atacando la infraestructura pública y privada, muestran su capacidad de hacer daño; son, todas éstas y muchas más, prácticas poco éticas y nada políticas. Lo que finalmente pone en tela de juicio la dirigencia y el mismo Movimiento Estudiantil en la UTP, que es un órgano político y que se deslegitima con las prácticas de quienes hoy lo lideran, motivando así la pérdida de adeptos y su condena a la desaparición.
Admito que hay fallas en el sistema en el que vivimos, pero dejemos ya la faceta de superhéroes y pongámonos la camiseta de humanos, negociemos los inconformismos, trancemos las dificultades y cedamos en pro de mejorar, eso si es verdaderamente un acto heroico que borraría la primera sílaba del título de éste artículo y cambiaría su contenido.


2 comentarios:
Definitivamente, nosotros no estamos en una situación tan grave como la de ciertos países, en los que la única forma de llegar al poder o tan siquiera lograr que nuestras ideas sean escuchadas es con la violencia, donde lo único que se logra es que un régimen sea igual o aun peor que el anterior, Colombia es una democracia y por medio del dialogo y el entendimiento es que se logran las cosas, es difícil, claro que si, nunca es fácil lograr un acuerdo, porque ambas partes deben ceder y no solo eso sino también entender los argumentos de la otra parte, una persona dogmatica, que no ve mas allá de sus convicciones nunca podrá llegar a un acuerdo, porque en su lógica, el tiene la razón y los demás no entienden.
Apostemos por el dialogo y las buenas maneras, las protestas pacificas sirven, y mas aun si están firmemente sustentadas, pero no por gritos, sino por ideas, somos universitarios y como tales nuestras acciones deben de ser resultado de la lógica, no de las emociones mas primarias.
Recuerden la verdad es una espada de tres filos, el suyo, el mío y la verdad.
Apostémosle al dialogo, que la violencia no nos ha llevado a nada
Buena crítica, estoy de acuerdo no en todo pero sí en muchas cosas. Ahora propongo, tomemos parte de estos escenarios tales como la asamblea estudiantil, pero sin críticas destructivas y saboteadoras como las del señor pineda, sino con propuestas claras y contundentes; definitivamente hay que acabar con tanto radicalismo en nuestro movimiento estudiantil. ¿Qué propone ud. Sr. Jhon Mario?
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