La política busca unificar criterios y canalizarlos para que éstos no evolucionen en forma destructiva, llegando finalmente y por medio de una negociación a que se convierta en un código general (no exento de críticas y reformas) para que las sociedades se alineen a él y se permita la sana convivencia. Me surge entonces una segunda inquietud respecto a los “líderes” del Movimiento Estudiantil en la UTP ¿son, desde su posición, hombres y mujeres que practican la política? y me respondo diciendo que NO, pues los hechos muestran otra cosa. Aspectos como los eternos discursos, en forma y fondo, para defender ideas reaccionarias; la intransigencia que se presenta por parte de ellos y sus seguidores cuando alguien no comparte su ideario filosófico; cuando atacan toda expresión pública que sea diferente a lo que piensan; cuando utilizando el temor inducido y la violencia sacan a docentes y alumnos de sus aulas; cuando atacando la infraestructura pública y privada, muestran su capacidad de hacer daño; son, todas éstas y muchas más, prácticas poco éticas y nada políticas. Lo que finalmente pone en tela de juicio la dirigencia y el mismo Movimiento Estudiantil en la UTP, que es un órgano político y que se deslegitima con las prácticas de quienes hoy lo lideran, motivando así la pérdida de adeptos y su condena a la desaparición.
Admito que hay fallas en el sistema en el que vivimos, pero dejemos ya la faceta de superhéroes y pongámonos la camiseta de humanos, negociemos los inconformismos, trancemos las dificultades y cedamos en pro de mejorar, eso si es verdaderamente un acto heroico que borraría la primera sílaba del título de éste artículo y cambiaría su contenido.

