21 de octubre de 2008

¡¡¡No es legítimo El Movimiento Estudiantil en la UTP!!!

Empiezo preguntándome ¿qué puede tener de democrático y legítimo el movimiento estudiantil que tenemos hoy, cuando los dirigentes políticos de éste justifican el vandalismo y la violencia como mecanismo para alcanzar sus objetivos? En otrora se alcanzaron trascendentales triunfos, gracias a las titánicas luchas emprendidas, sería tapar el sol con un dedo si lo negáramos; no hay duda que el pensamiento crítico propio del universitario cambio sustancialmente el rumbo de muchas naciones y lo seguirá haciendo; pero los tiempos como las ideas cambian y los procederes evolucionan acercándose más al raciocinio y el análisis, esto con el fin de llegar a la objetividad; actos como los vividos últimamente en la Universidad Nacional (sedes Bogotá y Medellín), Universidad de Antioquía y la Universidad Tecnológica de Pereira, empañan y hacen desvanecer lentamente los éxitos de aquellos tiempos – que ya se están volviendo lejanos – apartando los objetivos para abrir paso al repudio general.

La política busca unificar criterios y canalizarlos para que éstos no evolucionen en forma destructiva, llegando finalmente y por medio de una negociación a que se convierta en un código general (no exento de críticas y reformas) para que las sociedades se alineen a él y se permita la sana convivencia. Me surge entonces una segunda inquietud respecto a los “líderes” del Movimiento Estudiantil en la UTP ¿son, desde su posición, hombres y mujeres que practican la política? y me respondo diciendo que NO, pues los hechos muestran otra cosa. Aspectos como los eternos discursos, en forma y fondo, para defender ideas reaccionarias; la intransigencia que se presenta por parte de ellos y sus seguidores cuando alguien no comparte su ideario filosófico; cuando atacan toda expresión pública que sea diferente a lo que piensan; cuando utilizando el temor inducido y la violencia sacan a docentes y alumnos de sus aulas; cuando atacando la infraestructura pública y privada, muestran su capacidad de hacer daño; son, todas éstas y muchas más, prácticas poco éticas y nada políticas. Lo que finalmente pone en tela de juicio la dirigencia y el mismo Movimiento Estudiantil en la UTP, que es un órgano político y que se deslegitima con las prácticas de quienes hoy lo lideran, motivando así la pérdida de adeptos y su condena a la desaparición.

Admito que hay fallas en el sistema en el que vivimos, pero dejemos ya la faceta de superhéroes y pongámonos la camiseta de humanos, negociemos los inconformismos, trancemos las dificultades y cedamos en pro de mejorar, eso si es verdaderamente un acto heroico que borraría la primera sílaba del título de éste artículo y cambiaría su contenido.

14 de octubre de 2008

Sobre El Movimiento Estudiantil

Éste escrito es uno de los tantos que hacen referencia al particular actuar de algunos miembros del movimiento estudiantil; actuar que en otrora eran conductas admisibles para la sociedad, aunque está tesis no la considero como cierta por completo. Hoy, en pleno siglo XXI, asistimos a imágenes retrogradas brindadas, lastimosamente, por algunos elementos de la academia. No estoy en contra del fondo, estoy aduciendo que la forma es importante, la sociedad que nos rodea está compuesta de generaciones muy visuales todas, que no analizan “el ¿por qué?” sino “el como” y ello es lo que finalmente está matando la imagen del estudiante universitario, en especial de universidad pública. El arma que puso a tambalear administraciones en el pasado, es precisamente la que está aniquilando los movimientos estudiantiles en el mundo. Lo que busco con éste texto es preguntarle a esos cuantos ¿por qué recurrir a la violencia cuando el dialogo y la negociación están servidas para alcanzar los objetivos? , se hace entonces necesario que se reflexione acerca de cómo se opera para dar a conocer las ideas.

Hay quienes dicen “a la universidad se va a solo a estudiar”, nada más falso, simplista, frívolo y mediocre, pues es la academia que por medio de la investigación genera el pensamiento crítico y argumentado que guía la transformación de las sociedades; por eso es tan triste ver a un universitario encapuchado pintando, destruyendo y acabando lo que con el esfuerzo de algunos o de todos se logro construir, el rebelde infundado; como también es triste ver a un universitario sentado estudiando solo para el examen, pensando también en la rumba y dejando que el mundo evoluciones sin él ser actor, aplazando hasta después de su grado la participación en la sociedad, cuando ya para que, el pasivo descarado.

Mi posición ideológica no está plasmada en éste documento, faltaría más; eso hace parte de otro análisis, de otro debate, de otro escenario donde las ideas se congreguen en el diálogo y la construcción de país. Lo que hago es un llamado a la sensatez, la tolerancia y el respeto por la integridad física de las personas, por sus pertenencias y propiedades, por la pluralidad de pensamiento; mi llamado es a que nos pongamos de acuerdo en lo fundamental y que avancemos en lo colectivo. No es cambiar lo mejor de nuestras ideas y pensamientos, es simplemente construir a partir de la diferencia, de manera que ésta diversidad se convierta en una base sólida para las futuras generaciones.