30 de agosto de 2016

SUMAR EN FAVOR DE LA PAZ

Se llegó la hora cero de plebiscito y ya está todo listo para que los colombianos puedan definir el futuro de un acuerdo con las Farc.  Un acuerdo positivo porque además de un cese al fuego se abrirá la oportunidad de que participen en política como los actores que siempre debieron ser en ese escenario y no en el de la muerte.
Sin embargo queda una estela de duda frente a la madurez que tenemos los colombianos para tomar este tipo de decisiones.
Por un lado encontramos un gobierno que ha enmarcado la palabra Paz dentro de un acuerdo alcanzado con una sola de las partes; fuerte situación, si tenemos en cuenta que los niveles de desigualdad que tiene Colombia son la causa de muchos otros conflictos que tenemos que resolver.  Sí, claro, ya se está resolviendo uno, pero ¿es suficiente enmarcarlo dentro del gran alcance que tiene la palabra paz?
Por otro lado está la derecha reclacitrante, que ve en la guerra un escenario de negocio para crecer y que en lo posible ve con buenos ojos que no prospere ningún acuerdo.  Para lo cual creo que les cogió la tarde, pues ya estamos en punto de no retorno.
Ahora, está el cúmulo de ciudadanos, que inconsciente o conscientemente, por culpa de los medios, del vecino, del amigo, etc.; se han jugado a uno de los dos bandos, profundizando, a punta de ofensas verbales y gráficas, la polarización del pueblo (otro conflicto que debemos resolver).
No creo que en una democracia, dónde la diversidad de opiniones es la que construye, sea sano querer imponer al otro su opinión, ni mucho menos tildar de “Castrochavistas” o “Uribestias” a quien ha tomado ya una decisión. 
Pienso que es tan bueno que gane el “Si” como que gane el “No”, creo que en este momento histórico, ya lo decía, estamos en un punto de no retorno, donde el resultado electoral va a ser beneficio para el país, independientemente del resultado.
De mi parte apoyo el “No”; creo que hay varias cosas por ajustar, pienso que en medio del afán del gobierno por quedar bien antes de que se termine este mandato y su tergiversación de la palabra Paz, se están dejando asunto sueltos (otros conflictos) que si se salieren de control pueden sentenciar futuras oportunidades de cerrar esos mismos conflictos. 
Sin embargo soy consciente que estamos en una democracia y que si el resultado ganador es el “Si”, pues hay que echarse al hombro todo el trabajo que se viene por delante para sacar adelante el tema.  No estoy convencido de un comunismo desaforado, como lo vaticinan quienes dicen que así será de ganar el “Si”, creo que habrá oposición y formas de corregir las posibles fallas que surjan.  Pero si estamos todos apostándole a construir, seguramente esas falencias podrán subsanarse de alguna forma.
De ganar el “No” creo que no continuaremos en una guerra perpetua sin salida, veo más bien un panorama de oportunidades para construir algo diferente, que asegure cosas como acabar esos “otros conflictos”, demorándonos un poco más, pero de pronto negociando sistémicamente algo más integral, para lo cual esperaría uno que aquellos que se rasgan las vestiduras por el “Si”, estén convencidos de su construcción de paz y vengan a construir también.
Ya para finalizar, no estoy aquí echando puyas ni adorando a quien tenga una posición en contra o a favor, estoy aquí opinando y dejando claro que construyendo es que se logra la paz, no haciéndole el juego a un gobierno o a una oposición, que solo han agudizado la polarización.

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